"Habiendo presenciado y/o resistido el inexplicable poder del mal, ahora invocaremos los sufrimientos de las víctimas pero sólo para proclamar nuestra decisión de impedir que eso vuelva a brotar de nuevo en cualquier país, de cualquier manera, contra cualquier grupo humano"
Elie Wiesel. Sobreviviente de la Shoá, Premio Nobel de la Paz 1986.
Elie Wiesel. Sobreviviente de la Shoá, Premio Nobel de la Paz 1986.
ENCUENTROS PUNTUALES EN EZEIZA
VUELO AIR EUROPA: 9 HS. EN MOSTRADOR DE AIR EUROPA
VUELO ALITALIA: 9,30 HS. EN MOSTRADOR ALITALIA
VUELO LUFTHANSA: 18 HS. EN MOSTRADOR LUFTHANSA
TODOS LOS MARCHISTAS CON LA REMERA DE MARCHA
NO OLVIDARSE EL PASAPORTE, EL PERMISO DEL MENOR, 1 VALIJA MÁXIMO 20 KG., 1 BOLSO DE MANO
Mensaje de Paola Rubinsztain
Profesora de Ort
Marchista Ort 1999
1999, yo estoy sentada de ese lado,
soy cualquiera de ustedes, ansiosa por los pocos días que faltan para viajar a Polonia.
1936, mi abuela, varsoviana, tiene 14 años, y desde el puerto de Danzig parte para este lado del atlántico.
Mi abuela parte, su vida se parte.
1999, voy a ser la primera en mi familia en volver a pisar tierras polacas y quiero llevarme algo de mi abuela para que me acompañe. Ella me da algunas palabras en polaco, jendobry, jenkuie, woda y un libro de fotografías de la ciudad de Varsovia. En la contratapa, el mapa de la ciudad. En él ubicó su casa, marcó la intersección de las calles, Dzelna y Zamenhoff.
Llegué a Varsovia. En el aeropuerto conseguí una revista que entregaban a los turistas. En la contratapa, el mapa de la ciudad. Este mapa incluía diversas referencias turísticas. Una me llamó especialmente la atención: la línea punteada que señalaba el contorno de lo que había sido el Guetto de Varsovia.
Ubiqué en este mapa la referencia que me había marcado mi bobe.
Entonces supe que de haber permanecido ella en Varsovia, hubiese estado en el Guetto hasta los últimos días. La casa de mi abuela se encontraba a pocos metros de uno de los centros clandestinos de la resistencia judía, Mila 18.
Lo que relato es una de las primeras cosas que me impactaron al llegar a Polonia.
Estoy volviendo –pensé-, pero podría ser yo misma cualquier compañera de escuela de mi bobe, cualquiera de ellas, las que se quedaron aquí, las que mi abuela extraña y añora. Y las quiere traer con el recuerdo una y otra vez. Aún hoy que siendo pocas las cosas que su memoria desteñida retiene.
Yo,
y uds,
somos ellas,
y ellos,
somos todos
los que se quedaron,
somos las cenizas
y también
año tras año
somos los que volvemos.
Todavía hay lágrimas sin lagrimas,
llantos sin llanto,
de almas arrancadas de la vida.
Todavía hay lágrimas mudas ante la presencia misma de la muerte.
Lágrimas secas
que no tuvieron tiempo ni espacio de ser mojadas.
Todavía hay lágrimas que intentan llorarse a través nuestro,
nosotros somos aquellos,
y aquellos también somos nosotros.
son ustedes los que hoy vuelven
llévense de mi parte
palabras que tomo prestadas de los partizanos
Al no tomar hine darji hajarona
Nunca digás que este es el último camino